El desempleo es un indicador clave del desempeño del mercado laboral y se define como la situación en la que las personas en edad de trabajar, que se encuentran disponibles y buscan activamente un empleo, no logran insertarse en una actividad económica.
En el Perú, la evolución reciente del desempleo muestra una tendencia descendente; sin embargo, esta mejora convive con desigualdades persistentes que requieren un análisis diferenciado para una adecuada formulación de políticas públicas.
Según la Encuesta Permanente de Empleo Nacional (EPEN), en el III trimestre julio–agosto–setiembre de 2025, la tasa de desempleo a nivel nacional se ubicó en 4.3 %, con una reducción significativa de un punto porcentual respecto al mismo trimestre de 2024. Este resultado refleja una mayor absorción de la fuerza laboral, acompañado de un aumento del empleo adecuado y reducción del subempleo.
En términos absolutos, durante los últimos 12 meses, entre octubre de 2024 y setiembre de 2025, alrededor de 936 600 personas se encontraban desempleadas. Esta cifra resulta inferior en más de 100 000 personas en comparación con el periodo previo, lo que refleja una mejora sostenida en los niveles de ocupación.
Según área de residencia
Existe diferencias significativas entre el ámbito urbano y rural. En el III trimestre de 2025, la tasa de desempleo en el área urbana se ubicó en 5.0 %, mientras que en el área rural alcanzó apenas el 1.1 %. Esta disparidad responde principalmente a la mayor concentración de la búsqueda de empleo en las ciudades, así como a la existencia de mercados laborales más competitivos y segmentados, frente al predominio del autoempleo y de actividades de subsistencia en las zonas rurales.
No obstante, el desempleo urbano no presenta un comportamiento homogéneo, sino que muestra diferencias relevantes entre las principales ciudades del país. De acuerdo con la EPEN, en el III trimestre de 2025, las tasas de desempleo más elevadas correspondieron a Moquegua (8.5 %), Cajamarca (8.2 %), Huancavelica (7.9 %), Cusco (7.7 %) y Puno (7.4 %).
En contraste, las menores tasas de desempleo se observaron en Iquitos (2.6 %), Trujillo (2.9 %) y en Moyobamba, Tarapoto y Puerto Maldonado (3.1 % en cada caso). En estas ciudades, la menor incidencia del desempleo se explica por una mayor absorción laboral en actividades comerciales, de servicios y en sectores primarios.
Pese a estas diferencias territoriales, tanto en el ámbito urbano como en el rural, así como en la mayoría de las ciudades analizadas, la tasa de desempleo mostró reducciones significativas frente al mismo trimestre del año anterior.
Situación de la población joven y mujeres
El desempleo presenta una marcada diferenciación por grupos de edad, siendo la población joven la más afectada. En el grupo de 14 a 24 años, la tasa de desempleo se situó en 9.0 % en el III trimestre de 2025, más del doble del promedio nacional, esto por su menor formación y experiencia en el mercado laboral. En comparación, la tasa de desempleo en la población de 25 a 44 años y en el grupo de 45 y más años fue de 4.2 % y 2.8 % respectivamente.
Según sexo, el desempleo continúa afectando con mayor intensidad a las mujeres. En el periodo de análisis la tasa de desempleo femenino alcanzó el 5.3 %, superando en 1.8 puntos porcentuales a la registrada por los hombres, cuya tasa fue de 3.5 %. Si bien la tasa de desempleo de las mujeres se redujo en 1.2 puntos porcentuales respecto al mismo trimestre del año anterior, la persistencia de la brecha evidencia limitaciones en su inserción laboral.
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Lima Metropolitana
Lima Metropolitana cumple un rol estructural en la economía peruana. Al tercer trimestre de 2025, la capital concentró más del 32 % de las empresas creadas a nivel nacional, reflejo de ser el principal centro productivo y de servicios del país. En comparación con el promedio nacional, Lima Metropolitana registra sistemáticamente una tasa de desempleo más elevada. Mientras que a nivel nacional se ubicó en 4.3 %, en la capital alcanzó 5.9 % durante el trimestre móvil setiembre–octubre–noviembre del 2025. Esta diferencia responde a la mayor concentración de empleo asalariado, a mercados laborales más competitivos y a una mayor proporción de personas que buscan activamente empleo formal, en contraste con otras regiones del país donde predomina el autoempleo o el subempleo.
En términos absolutos, el desempleo en Lima Metropolitana representó a 365 000 personas de la PEA, lo que equivale a cerca del 39 % del total de desempleados a nivel nacional. Del total de desempleados en Lima Metropolitana, 320 000 contaban con experiencia laboral previa, mientras que 14 000 eran aspirantes, es decir, personas sin experiencia. Esta estructura contrasta con el ámbito nacional, donde el desempleo suele concentrarse en mayor medida en jóvenes y trabajadores con trayectorias laborales más inestables, especialmente en regiones con menor densidad empresarial y menor diversificación productiva.
Si bien el nivel actual de desempleo en Lima Metropolitana refleja una normalización importante frente a los máximos registrados durante la pandemia, cuando la tasa alcanzó 15.1 % en 2020 y 9.1 % en 2021, la evolución reciente muestra señales de alerta. En los últimos doce meses, el desempleo en la capital aumentó en 9.2 %, lo que implicó cerca de 30 mil nuevos desempleados. Este incremento contrasta con la tendencia descendente observada a nivel nacional, lo que sugiere que la recuperación del empleo en Lima enfrenta mayores restricciones.
El aumento del desempleo en Lima Metropolitana afectó principalmente a personas con experiencia laboral, que representaron cerca de 27 000 de los nuevos desempleados, mientras que alrededor de 3 000 correspondieron a personas sin experiencia previa.
Por grupos de edad, el mayor número de desempleados en Lima Metropolitana se concentró en la población de 25 a 44 años, con 135 000 personas, seguida por el grupo de 14 a 24 años, con 121 000, y por las personas de 45 y más años, con 109 000. Esta distribución es similar al patrón nacional.
Finalmente, Lima Metropolitana presenta tasas de desempleo más elevadas que el promedio nacional en todos los niveles educativos. La mayor brecha se observa en la población con educación primaria, donde el desempleo en Lima (6.1 %) casi triplica el nivel nacional (2.2 %). Una diferencia similar aparece en el nivel secundario (6.2 % en Lima frente a 4.4 % a nivel nacional), consecuencia de las mayores dificultades de inserción laboral.
En los niveles de educación superior, las diferencias se reducen, aunque Lima mantiene tasas ligeramente mayores. En educación superior universitaria, el desempleo alcanza 5.9 % en Lima y 5.1 % a nivel nacional, mientras que en educación superior no universitaria se ubica en 5.5 % y 5.3 %, respectivamente. Incluso entre trabajadores con mayor formación, Lima tiene un mayor número de personas en búsqueda activa de empleo, en una realidad que muestra desajustes entre la oferta de profesionales y la disponibilidad de puestos formales acordes al nivel de calificación.



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