El Índice de Performance Macroeconómica (IPM) es un indicador de coyuntura que evalúa de forma sintética los resultados obtenidos por un país en sus principales variables macroeconómicas durante un periodo determinado, reflejando el efecto conjunto de la política fiscal, monetaria y cambiaria. Este índice incorpora cinco indicadores: crecimiento económico e inflación como variación porcentual anual, tasa de desempleo como porcentaje de la PEA, balance fiscal y externo como porcentaje del PBI.
Su construcción es directa: se suman las variables que representan un mejor desempeño, como el crecimiento, el balance fiscal y el balance externo, y se restan aquellas asociadas a desequilibrios macroeconómicos, como la inflación y el desempleo. En consecuencia, un IPM positivo surge de una combinación de mayor crecimiento, menor desempleo o inflación, o mayores superávits fiscal y externo; mientras que un IPM negativo suele reflejar bajo crecimiento, alta inflación o desempleo, o la presencia de los llamados déficits gemelos.
En América Latina, la mayoría de países convive precisamente con déficits fiscales y externos simultáneos, lo que tiende a llevar el IPM a valores negativos, aunque esto puede ser parcialmente compensado por un mayor dinamismo económico o por una inflación contenida.
Para el análisis regional se consideran diez países, nueve de América del Sur -excepto Venezuela por información incompleta- y México, por su condición de país miembro de la Alianza del Pacífico.

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Países con mejor IPM
El Índice de Performance Macroeconómica (IPM) 2025 muestra una marcada heterogeneidad entre los países de la región, con brechas significativas en materia de inflación, balances fiscales y externos, crecimiento económico y mercado laboral.
Los resultados del IPM 2025 colocan a Ecuador en el primer lugar con un puntaje de 0.8, ampliamente por encima del resto de economías de la región y convirtiéndose en el único país con un indicador positivo. En segundo lugar, aparece Perú, con un IPM de –6,2, posicionándose igualmente entre los países de mejor desempeño relativo.
En el caso de Ecuador, su liderazgo se explica esencialmente por dos factores: la menor inflación de la región (1.1 %) y un superávit externo de 4.7 % del PBI, el más alto entre los países analizados. A ello se suma un crecimiento económico de 2.9 %, que en conjunto permitieron compensar su resultado fiscal y sostener un IPM positivo.
Por su parte, Perú alcanza el segundo lugar gracias a registrar la segunda inflación más baja de la región (1.7 %) y un superávit externo de 1.5 % del PBI, impulsado por la mejora en los términos de intercambio. Su crecimiento proyectado de 3 %, junto con un déficit fiscal acotado en comparación con otros países sudamericanos, contribuyó a su posicionamiento favorable en el IPM 2025. Sin embargo, el déficit fiscal persistente hace que se ubique en terreno negativo.
A continuación, aparece un segundo bloque de países con IPM negativo, integrado por Paraguay (–10,2), México (–10,8), Chile (–15,0) y Uruguay (–15,8). Si bien sus desequilibrios no son tan severos como los de las economías peor ubicadas, la presencia simultánea de déficit fiscal y déficit externo —los llamados déficits gemelos— fue determinante para su resultado final. Entre ellos, destacan algunos factores específicos: Chile registró el mayor desempleo (8,6 %), México mostró un crecimiento muy bajo (0,5 %), mientras que Paraguay y Uruguay enfrentaron inflaciones moderadas de 4 % y 4.8 %, respectivamente.
Países con bajo IPM
En el extremo inferior del índice, la economía con el menor IPM en 2025 fue Argentina, que ocupa el décimo lugar con un puntaje de –46.7. Este resultado se explica principalmente por su elevadísima inflación (42.2 %), la más alta entre todos los países evaluados, lo que arrastra fuertemente el desempeño macroeconómico general. No obstante, en el contexto del profundo ajuste económico orientado a reducir la inflación, destacan dos elementos positivos: un superávit fiscal de 0.2 % del PBI, siendo el único país que alcanza este resultado, y un crecimiento de 4.2 %, uno de los más altos de la región.
Bolivia presenta también un desempeño crítico, con un IPM de –40.1, reflejo del progresivo deterioro de sus indicadores macroeconómicos en los últimos años. El país enfrenta una inflación de 21.7 % y, especialmente, el déficit fiscal más elevado de la región (–11 % del PBI), factores que explican su posición entre las economías con peor desempeño relativo.
Y le siguen un bloque de países rezagados, integrado por Colombia (–22.3) y Brasil (–21.6). Ambas economías registran déficits gemelos, pero destaca en particular la magnitud del desequilibrio fiscal, que alcanza –7.2 % del PBI en Colombia y –8.5 % en Brasil. Asimismo, estos países comparten una inflación relativamente elevada (5.1 %), en comparación con el resto de la región. Finalmente, sus tasas de crecimiento fueron moderadas y no superaron el 2.5 %, lo que limitó aún más su IPM.
En conjunto, el IPM 2025 muestra una región atravesando un ciclo económico con alta dispersión, donde solo dos economías alcanzan resultados relativamente favorables, mientras que la mayoría enfrenta restricciones fiscales, presiones inflacionarias o déficits externos.
La existencia de déficits gemelos en siete de los diez países evaluados, sumado a tasas de inflación elevadas y crecimientos moderados, nos indica que la estabilidad macroeconómica será un reto para la región en los próximos años.
Si bien estos resultados reflejan los instrumentos de política aplicados durante el 2025, también nos muestra las diferencias en la capacidad de ajuste, la calidad del marco institucional y la sostenibilidad fiscal, factores que serán determinantes del desempeño económico en los próximos años.

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