El desempleo oculto es parte de la Población Económicamente Inactiva (PEI), son aquellas personas que no buscan trabajo activamente pero sí estarían dispuestas a trabajar si encontraran una oportunidad. En las estadísticas oficiales del país no aparecen incluidos en la tasa de desempleo pues esta incluye solo a quienes buscan activamente una ocupación.
Las estimaciones del IEDEP para el 2024 determinan un desempleo oculto de 337 454 personas, un 4.5 % de la PEI. Un 44 % de esta población se encuentra entre los 30 y 60 años, 37 % cuenta con educación superior, el 61 % son mujeres y el 58.8 % está dedicado a los quehaceres del hogar.
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Como se entenderá, esta población corresponde a personas en edad plenamente productiva, un porcentaje importante con formación universitaria lo que nos muestra una subutilización de capital humano y que en su mayoría son mujeres que se dedican a actividades no remuneradas.
Estos resultados coinciden con los de otras economías de la región. Por ejemplo, en Colombia se estima que el desempleo oculto es el 6 % y en México el 5 % de la PEI, personas desalentadas que abandonaron la búsqueda activa de empleo por falta de oportunidades.
Una política pública dirigida al cuidado de niños y adultos mayores, un mercado laboral flexible en términos de horarios, así como programas de capacitación para estos desempleados desalentados, puede incrementar la mano de obra capacitada, mejorar productividad e incrementar el potencial de crecimiento del país.
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