Durante 2024 y 2025, el comportamiento del tipo de cambio frente al dólar reflejó el giro del ciclo monetario internacional. Tras un 2024 caracterizado por la fortaleza del dólar, en 2025 se observó una moderación de dicha tendencia, lo que permitió apreciaciones parciales en varias monedas. Los datos muestran trayectorias diferenciadas para el yen japonés, el euro, la libra esterlina, el franco suizo, la rupia india y el yuan chino, aunque con un elemento común: la transición desde un dólar estructuralmente fuerte en 2024 hacia un dólar más débil en 2025.
Economías avanzadas
El yen japonés continuó mostrando debilidad, aunque con señales de estabilización hacia el cierre de 2025. Si bien registró meses de apreciación relevantes, como abril (-5.81 %), el resultado interanual fue cercano a -1 %, lo que indica una apreciación marginal tras un período prolongado de depreciación. Esta dinámica responde principalmente a la política monetaria expansiva del Banco de Japón durante casi todo el periodo, que mantuvo tasas cercanas a cero incluso cuando la Fed sostenía una postura claramente restrictiva. Recién hacia fines de 2025, elevó su tasa de referencia hasta alrededor de 0.75 %.
El euro presentó una mejora gradual durante 2025, con meses de apreciación significativos, como marzo (-3.60 %) y abril (-5.13 %). Ello se explica porque, aunque el Banco Central Europeo inició recortes de tasas en 2025, lo hizo de manera más cautelosa que la Fed, manteniendo su tasa de depósito en torno a 2.0 % al cierre del año. La convergencia parcial de expectativas de tasas entre EE.UU. y la eurozona redujo el atractivo relativo del dólar, permitiendo que el euro recupere terreno de forma ordenada al cierre del 2025 con una variación del -11.3 %.
Por su parte, la libra esterlina mostró menor volatilidad y cerró el año con una apreciación interanual de -6.9 %. Ello se explica por una política monetaria relativamente más restrictiva del Banco de Inglaterra, incluso tras los recortes de 2025, la tasa de referencia cerró en torno a 3.75 %, manteniendo un diferencial favorable frente a la eurozona y Japón. Finalmente, el franco suizo mantuvo un comportamiento característico de moneda refugio, destacó por una apreciación más marcada (-12.4 %), aunque el Banco Nacional Suizo mantuvo tasas muy bajas (en torno a 0 %).
En tanto, en Asia emergente, el desempeño cambiario respondió a esquemas de política distintos. En India, la mayor exposición a flujos de capital y al déficit externo mantuvo presiones sobre la rupia, pese a una postura monetaria prudente del banco central y a intervenciones orientadas a limitar la volatilidad; como resultado, la moneda acumuló una depreciación interanual de 5.2 %, pese a algunos meses puntuales de apreciación. En China, la evolución del tipo de cambio estuvo marcada por una gestión activa orientada a la estabilidad, con tasas de referencia bajas y mecanismos de intervención que evitaron movimientos abruptos. El yuan chino mantuvo movimientos acotados durante el año, con variaciones mensuales reducidas y sin episodios de alta volatilidad. El cierre interanual fue de -4.1 %, lo que señala una apreciación moderada frente al dólar.
LEA TAMBIÉN: BCRP inicia cursos de verano para captar a los mejores economistas
América Latina
El desempeño cambiario regional fue heterogéneo y estuvo influido por el contexto externo y las políticas locales. En el primer semestre de 2025, la debilidad del dólar global, por las expectativas de recortes de tasas por parte de la Reserva Federal, favoreció a varias monedas emergentes, aunque este efecto fue parcial. En este escenario, el real brasileño registró apreciaciones mensuales relevantes, apoyadas por una política monetaria contractiva y una tasa Selic elevada, y cerró el 2025 con una apreciación interanual de -10 %. El peso chileno de igual forma finalizó el año con una apreciación interanual de -8.2 %, impulsada por el alto precio del cobre.
En contraste, el peso argentino exhibió la mayor volatilidad entre las monedas analizadas. Las fuertes depreciaciones mensuales a lo largo del año derivaron en una depreciación interanual de 41 %, ampliamente superior al resto de la región. Su entorno macroeconómico marcado por alta inflación, desequilibrios aún persistentes y ajustes recurrentes en la política cambiaria, impidieron una estabilización sostenida del tipo de cambio durante el 2025.
Por su parte, México y Colombia mostraron trayectorias más ordenadas. El peso mexicano mantuvo una evolución relativamente estable, con variaciones mensuales acotadas, cerrando el año con una apreciación interanual de -11.1 % y con un Banco de México con recortes graduales en su tasa de referencia. El peso colombiano, tras las presiones observadas en 2024, acumuló una apreciación interanual de 15.4 %, gracias a varios meses de apreciación, beneficiado por una mejora en las perspectivas fiscales y de exportaciones.

Tipo de cambio en el Perú
Bajo la doctrina del BCRP, la intervención en el mercado cambiario no busca anclar o definir un nivel específico del tipo de cambio, ni pretende revertir la tendencia de largo plazo que impone el mercado. En cambio, su objetivo es reducir la volatilidad excesiva y suavizar movimientos abruptos que puedan generar efectos indeseados en la economía real y financiera. Esta intervención se realiza dentro del régimen de metas de inflación y sin interferir con la determinación de la tendencia de fondo del tipo de cambio, que es fijada por los fundamentos macroeconómicos y las fuerzas de oferta y demanda.
El propio BCRP ha enfatizado que no busca un tipo de cambio ideal, sino que su intervención funciona como un mecanismo de contención frente a fluctuaciones disruptivas, manteniendo la flexibilidad del régimen cambiario y su coherencia con el esquema de metas de inflación.
Un caso ilustrativo fue la intervención de noviembre de 2025, cuando el sol registró una apreciación acelerada frente al dólar y el tipo de cambio se ubicó a S/ 3.36 por dólar, nivel comparable al observado en octubre de 2016. En estas condiciones, el BCRP intervino mediante compras por US$ 104 millones para moderar la caída del tipo de cambio, evitando impactos negativos particularmente sobre el sector exportador.
Comportamiento del tipo de cambio
En 2024, el tipo de cambio registró una trayectoria mixta, aunque con un sesgo hacia una apreciación moderada. Esta tendencia se volvió más clara y persistente en 2025, año en el que el sol se apreció en 10 de los 12 meses. El tipo de cambio inició el año con un descenso gradual, manteniéndose durante los primeros cinco meses en torno a S/ 3.67 por dólar, para luego registrar una caída más pronunciada en la segunda mitad del año. Al cierre de diciembre, el dólar se cotizó en S/ 3.46, lo que implicó una apreciación interanual de –10.14 % entre 2025 y 2026.
Uno de los hitos más relevantes se produjo en octubre, cuando el sol se consolidó como una de las monedas más estables del mundo, al registrar una apreciación de –2.48 % frente al dólar, superando el desempeño de las principales divisas internacionales y de la región.

Esta evolución favorable respondió, en primer lugar, al cambio en el ciclo monetario internacional. Durante 2025, la Reserva Federal inició un proceso de recortes de su tasa de referencia, lo que redujo el atractivo relativo de los activos denominados en dólares y favoreció a las monedas emergentes.
En el ámbito local, la apreciación del sol estuvo respaldada por una inflación controlada, un manejo prudente de las políticas monetaria y fiscal, y la solidez del sistema financiero. Asimismo, el mercado cambiario operó con una holgada oferta de dólares, impulsada por términos de intercambio favorables y una menor demanda especulativa, factores que contribuyeron a sostener la tendencia apreciatoria.
Finalmente, todo indica que el sol mantendría en 2026 la tendencia observada durante el 2025, apoyada por la evolución positiva de los términos de intercambio, las mejores perspectivas de crecimiento económico de EE.UU. y China, así como los superávits externos tanto en la balanza comercial como en la cuenta corriente.
LEA MÁS:
Perú recibió más de 4 millones de visitantes extranjeros en 2025
