Economía

Compromiso con la integridad

La lucha contra la corrupción y la promoción de la transparencia y la probidad en todos los niveles de gobierno, en los negocios y las inversiones, no solo son pilares fundamentales para la Cámara de Comercio de Lima: son la esencia misma de nuestra institución, es el ideal que inspiró a nuestros fundadores hace 137 años.

Por ello, estamos comprometidos en desarrollar y fortalecer nuestro programa de capacitación “Semillero para futuros funcionarios y servidores públicos”, cuya tercera convocatoria cierra este 10 de septiembre.

A través de esta iniciativa, puesta en marcha por nuestra Comisión de Integridad y Lucha Contra la Corrupción, la Cámara de Comercio de Lima apuesta por la formación de estudiantes universitarios de todo el país, del quinto y décimo superior, para aportar al fortalecimiento de las instituciones públicas, promoviendo la meritocracia y la decencia en su actuación diaria.

La meta es contribuir a formar un servicio civil eficiente, íntegro y honesto.

 

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En las dos anteriores convocatorias hemos capacitado a 60 estudiantes, 35 de Lima y 25 de diferentes regiones a nivel nacional.

De manera complementaria, hemos creado la Red de Integridad para conectar a los Alumni del Semillero Generación 2023 y 2024 con los nuevos postulantes, a fin de formar una comunidad comprometida y unida por los valores de la integridad y la lucha contra la corrupción.

Este esfuerzo busca fortalecer los lazos entre generaciones de jóvenes líderes y cultivar un ambiente de apoyo mutuo y aprendizaje constante en temas esenciales para el desarrollo ético del país.

A la fecha hemos convocado a más de 500 contactos interesados en estos temas, posicionado a la red como un punto de encuentro para jóvenes sobresalientes que destacan en áreas como Administración y Gestión Pública, Arquitectura y Urbanismo, Ciencias de la Comunicación, Contabilidad y Economía, y Derecho y Ciencias Políticas.

Luchar para frenar el avance de la corrupción, que parece convertirse en endémica en el Perú, no solo es una posición ética y moral; es, ante todo, una lucha por la supervivencia misma de nuestra sociedad, de nuestra democracia y de nuestro futuro.

Allí donde la corrupción avanza, desaparecen las instituciones, se debilita el Estado y se rompe el pacto social que nos mantiene unidos como nación.

Solo entre los años 2021 y 2023, según estimaciones de la Contraloría General de la República, la corrupción generó al Perú pérdidas económicas de hasta S/ 72 000 millones.

¿Cuántos colegios, hospitales, comisarías o puestos de trabajo podrían haberse construido o generado con ese dinero que terminó en los bolsillos de los corruptos?

Otra cifra poco alentadora es que, de acuerdo al Índice de Percepción de la Corrupción 2024, elaborado por Transparencia Internacional, el Perú ocupa el puesto 127 entre 180 países de todo el mundo.

No queda duda que la corrupción ha dejado profundas cicatrices de desigualdad, pobreza y desconfianza, pero también una fractura más peligrosa que es la pérdida de confianza de los ciudadanos en sus autoridades y en la democracia.

Pero al hablar de corrupción no nos referimos solo a licitaciones fraudulentas, sobornos de alto vuelo y esquemas de colusión.

Nos referimos también a las economías ilegales que actúan de manera soterrada y que no solo distorsionan a la economía formal, sino que alimentan mafias que infiltran las estructuras mismas del Estado.

La corrupción es, en esencia, la puerta de entrada de todas las otras ilegalidades. Y si no cerramos esa puerta, cualquier intento de desarrollo sostenible será una ilusión.

Apostar por los jóvenes es apostar por un Perú renovado, ético y con visión de futuro.  Este es el principio que nos guía para construir un país mejor para todos.

 

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