Su trayectoria en el turismo abarca seis décadas. ¿Cuáles han sido los principales hitos que marcaron su desarrollo profesional?
Inicié mi carrera en 1966 en la agencia de viajes Cosmos Tours, dirigida por Raúl Soriano Riega. Ese mismo año ingresé a la Escuela Nacional de Turismo —hoy CENFOTUR— donde estudié hasta 1969.
En 1970, por invitación de María Rey Vigil, gerente de la agencia Receptour Perú, propiedad de Micheel Debakey, ingresé al departamento de ventas. Permanecí allí hasta 1973, año en el que, debido a mi segundo embarazo, decidí retirarme temporalmente de la actividad laboral.
Ese mismo año, junto con mis queridas amigas Elisa Casey de Ceballos y Juana Sánchez de Gayvirosqui, decidimos fundar nuestra propia agencia de viajes, Turismo Pacífico, aprovechando la experiencia adquirida en el sector.
En 1975, debido al crecimiento de los viajes de promoción escolar —especialmente a destinos como Argentina y Uruguay— pedí apoyo a mi esposo, Enrique Quiñones Jarramillo, quien contaba con vacaciones acumuladas en el entonces Ministerio de Industria y Turismo. Tras culminar los viajes, él decidió incorporarse de manera permanente a la empresa y creó el departamento de turismo receptivo. Elaboró manuales operativos y juntos emprendimos la promoción internacional del Perú.
Durante la década de 1980, el inicio del terrorismo afectó severamente al turismo receptivo. Posteriormente, en 1992, la declaratoria del estado de emergencia por la epidemia del cólera agravó aún más la situación. Frente a ello, nos reinventamos y fortalecimos el turismo emisivo, promoviendo ferias, congresos, viajes familiares y de luna de miel, lo que permitió sostener la empresa en tiempos difíciles.
En 1997, mi esposo sufrió un derrame cerebral que le impidió continuar trabajando. Fue entonces cuando, junto con nuestros hijos, decidimos crear una nueva empresa: Viajes Pacífico, dedicada exclusivamente al turismo receptivo. Como padres, nos sentimos profundamente orgullosos del profesionalismo, dedicación y compromiso con el que ellos han liderado la empresa, consolidándola como una de las principales operadoras del país, respaldada por un equipo humano altamente capacitado.
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También tuvo una activa participación gremial. ¿Qué recuerdos guarda de esa etapa?
A lo largo de mi trayectoria, fui elegida en varias oportunidades como presidenta de congresos nacionales de la Asociación Peruana de Agencias de Viajes y Turismo (APAVIT), experiencias que recuerdo con especial cariño.
En la década de 1990, la Cámara Nacional de Turismo me designó presidenta del Perú Travel Mart. En esa ocasión, el entonces vicepresidente de la República, ingeniero Máximo San Román, aceptó inaugurar el evento, mientras que el presidente Alberto Fujimori participó en la clausura. Incluso se facilitó el avión presidencial para trasladar a los invitados a Trujillo, lo que significó un importante respaldo institucional al turismo.
En 2005, asumí por segunda vez la presidencia del Perú Travel Mart. Durante una reunión con el presidente Alejandro Toledo, le propuse que recibiera a los compradores internacionales en Palacio de Gobierno. La iniciativa fue aceptada y los invitados quedaron gratamente impresionados.
En 2007, fui elegida por tercera vez presidenta del evento. Tras un mensaje del presidente Alan García señalando que Palacio de Gobierno era “la casa de todos los peruanos”, le solicité formalmente realizar la inauguración del Perú Travel Mart en el Salón Dorado. Días después recibimos la aprobación y el evento se realizó con gran éxito.
Entre 2011 y 2015 presidió la Asociación Femenina de Ejecutivas de Empresas Turísticas del Perú. Además, ampliaron sus operaciones hacia la hotelería. ¿Cómo se dio este proceso?
Entre 2011 y 2015 asumí la presidencia de la Asociación Femenina de Ejecutivas de Empresas Turísticas del Perú. Paralelamente, como decisión estratégica y familiar, decidimos incursionar en la actividad hotelera.
Gestionamos el hotel Casa Hacienda Achamaqui, en Chachapoyas, y desde marzo de 2018 opera el Libre Hotel en Miraflores, que forma parte de Best Western Hotels & Resorts bajo la marca BW Signature Collection. Esta experiencia nos permitió integrar la cadena de valor del turismo y comprender en profundidad las exigencias de la hotelería.
Ante esta vasta trayectoria, ¿cuáles han sido los principales aprendizajes que han marcado su vida profesional?
He sido testigo de las principales etapas del turismo peruano: desde los años en que casi no existía una oferta organizada ni infraestructura adecuada, hasta la profesionalización del sector, la apertura al turismo internacional y la consolidación de destinos como Cusco y Machu Picchu en los mercados globales.
También enfrenté crisis políticas, económicas y sociales, así como la reciente pandemia, que pusieron a prueba la resiliencia del sector y de todos los peruanos. El mayor aprendizaje ha sido entender que el turismo se construye a largo plazo, con planificación, ética, profesionalismo y capacidad de adaptación frente a la incertidumbre.
¿Cómo ha evolucionado el turismo receptivo en el Perú y cuáles son hoy sus principales desafíos?
El turismo receptivo ha pasado de ser una actividad empírica a un sector mucho más profesional y diversificado. Hoy existe una mejor infraestructura y una oferta más amplia; sin embargo, aún se requiere mayor planificación, continuidad en las políticas públicas y una gestión moderna de los destinos.
El Perú cuenta con 13 sitios declarados Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco, además de numerosos atractivos turísticos que deben ser mejor aprovechados mediante obras que fortalezcan la conectividad regional y una mayor inversión en infraestructura.
Entre los principales desafíos destacan la inseguridad ciudadana, que afecta la imagen del país; la alta informalidad, la limitada conectividad aérea regional y la necesidad de fortalecer la promoción internacional. Desde el Estado, es fundamental atender estos aspectos para mejorar la competitividad del país.
Desde la Comisión de Desarrollo de la Mujer Empresaria de la CCL, ¿qué aporta el liderazgo femenino y qué barreras persisten?
Las mujeres aportamos una visión integral, orden en la gestión y un fuerte compromiso social, cualidades que fortalecen la toma de decisiones. En turismo, además, prestamos especial atención a las necesidades del visitante, resolvemos problemas con precisión y ofrecemos una atención cercana, factores clave para la competitividad.
No obstante, aún es necesaria una mayor presencia femenina en directorios, gremios empresariales y espacios de decisión. Persisten prejuicios, dobles exigencias y redes de apoyo limitadas, barreras que deben superarse mediante formación, mentoría y la determinación de las propias mujeres para asumir roles de liderazgo.
Finalmente, ¿qué mensaje daría a las nuevas generaciones de mujeres?
La preparación profesional es una herramienta fundamental: abre caminos, genera oportunidades y permite conocer el negocio desde sus bases. No hay que esperar permisos; es importante defender el propio criterio profesional. El liderazgo se construye con constancia, coherencia y trabajo, no solo con discursos.
El turismo peruano tiene un enorme potencial, pero requiere seriedad, visión de país y liderazgo responsable. Las nuevas generaciones tienen la oportunidad y la obligación de hacerlo mejor.
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