El incremento de la criminalidad organizada y la expansión de los delitos patrimoniales han generado en los últimos años un escenario operativo cada vez más desafiante para las empresas peruanas. En Lima Metropolitana, las denuncias por extorsión aumentaron un 54.5 % entre enero y julio de 2025, según el Sistema de Información Policial (SIDPOL). A nivel nacional, el Ministerio del Interior reportó más de 11 mil denuncias por este delito solo en el primer semestre del año.
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Este escenario evidencia que la inseguridad se ha convertido en una variable estructural del riesgo empresarial en el país, afectando tanto la rentabilidad como la sostenibilidad de las operaciones en sectores clave como construcción, transporte y comercio.
En este contexto, Police Security, empresa asociada a la Cámara de Comercio de Lima, ha desarrollado durante más de dos décadas un modelo propio de gestión del riesgo delictivo, que adapta la disciplina y los protocolos tácticos de la formación castrense al entorno corporativo. Este enfoque combina inteligencia, prevención y tecnología, y ha permitido mantener más de 20 años de operaciones con baja siniestralidad en entornos de alta exposición.
“El riesgo delincuencial es hoy una variable empresarial que debe gestionarse con la misma rigurosidad que cualquier otro riesgo operativo. Nuestra metodología se sustenta en inteligencia aplicada, prevención activa y tecnología de última generación”, señaló Iris Goñas, gerente general de Police Security.

De la prevención reactiva a la gestión anticipativa del riesgo delictivo
El modelo de gestión del riesgo delictivo propuesto por Police Security representa un cambio estructural en la manera en que las empresas enfrentan la inseguridad. Al pasar de una prevención reactiva a una gestión anticipativa, las organizaciones reducen pérdidas, penalidades y contingencias, fortaleciendo su resiliencia y generando valor económico directo.
La exposición de las empresas al crimen organizado tiene efectos concretos en la economía. En el sector construcción, algunas compañías llegan a pagar hasta 2 % del valor total de la obra en extorsiones, lo que erosiona la rentabilidad y financia actividades ilícitas. En el transporte de carga, un solo asalto puede generar pérdidas superiores a S/180,000, además de penalidades contractuales y daños a la reputación.
El impacto trasciende lo monetario: cuando se pierde un contenedor o se interrumpe la cadena de suministro, también se afecta la confianza del cliente y la continuidad del negocio. En ese sentido, la elección de quién protege la carga se convierte en una decisión estratégica que debe basarse en experiencia, protocolos y credibilidad.

“Porque en un entorno donde la inseguridad es una variable estructural —tan crítica como los riesgos financieros, tecnológicos o logísticos—, la prevención y la confianza no son opcionales: son estratégicas para la continuidad del negocio”, enfatiza Goñas.
Además, este enfoque ha impulsado la profesionalización del talento en seguridad, promoviendo la transferencia de conocimiento policial y militar al ámbito civil y elevando los estándares técnicos del sector en el Perú.

Police Security: más de dos décadas gestionando el riesgo delictivo
Police Security es una empresa peruana especializada en gestión del riesgo delictivo, con más de 20 años de experiencia y presencia en Lima y provincias. Cuenta con un equipo de más de 300 profesionales y ofrece servicios de custodia de mercadería en tránsito, traslado de valores, asesoría y seguridad en obras de construcción, investigación e inteligencia, vigilancia especializada y alarmas GPS inteligentes.
Su propuesta integra inteligencia, disciplina castrense y tecnología para garantizar la continuidad operativa de sus clientes, en un contexto nacional donde la seguridad se ha convertido en un componente crítico de la gestión empresarial moderna.
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