La Ley 32449, que crea el Tratamiento Especial Tributario y Aduanero para las Zonas Económicas Especiales Privadas (ZEEP) publicada en el mes de septiembre puede convertirse en el mecanismo de incentivo a la innovación y transformación productiva que el Perú necesita, pero para eso, se requiere un reglamento que no obstaculice, complementar las zonas con infraestructura de transporte y, en general, un entorno favorable y seguro, según indicaron diversos expertos convocados por la Cámara de Comercio de Lima al IV Foro Internacional de ZEEP.
El evento fue inaugurado por el presidente de la República, José Jerí, y contó con la presencia de las ministras del Mincetur (Teresa Mera) y el MEF (Denisse Miralles), dos de los sectores de los que dependerá la exitosa implementación de esta herramienta para el desarrollo. “El Perú inicia una nueva etapa en su política de desarrollo, apostando por la inversión privada, la innovación y la generación de oportunidades en cada región y localidad del país”, dijo el presidente de la CCL, Roberto De La Tore.
Pero, ¿qué tiene que pasar para convertir en realidad tanta promesa? Los expertos internacionales dejaron sus respuestas.
Julio Rodríguez, director de la Asociación de Zonas Francas de las Américas, resaltó que en América Latina y España existen más de 800 zonas francas que tienen 11 000 empresas instaladas, generan más de un millón de empleo directos y 3.5 millones de empleos indirectos y generan exportaciones por más de USD 68 000 millones.
Cabe indicar que en el Perú existen ocho zonas francas creadas, pero solo cuatro están operativas y no han conseguido sus objetivos, pues sus exportaciones anuales no superan, en conjunto, los USD 90 millones ¿Qué no funcionó? Que fueron creadas sin convencimiento en ellas (con malos servicios e infraestructura inadecuada) y por tanto el modelo falló en la atracción de empresas interesadas en instalarse. La apuesta es que la gestión privada y un Estado más promotor configuren un escenario radicalmente distinto.
Rodríguez destaca que el principal cambio es que las ZEEP pasaron de ser parques industriales con beneficios tributarios o arancelarios a crear verdaderos ecosistemas de competitividad, para lo cual, se requieren ocho pilares: Conectividad, ecosistema de negocios, recursos humanos, sostenibilidad, transparencia, seguridad/ciberseguridad, calidad y cumplimiento.
Martín Ibarra, miembro fundador y ex vicepresidente de la Organización Mundial de Zonas Francas (WFZO) estima que el Perú podría llegar a generar 350 000 nuevos puestos de trabajo si las ZEEP son un éxito y destacó que para el Perú, la nueva ley llega en un momento clave debido a la reestructuración del comercio mundial y el nearshoring.
“Perú es uno de los 8 países en el mundo más beneficiado con los tratados de libre comercio y ahora Perú tendrá la más moderna legislación en ZEEP de América Latina”, dijo y llamó a aprovechar la oportunidad.
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Tendencias en ZEEP
Ibarra dijo que en la WFZO han identificado los 10 nuevos negocios del futuro en el mundo y consideran que cualquiera de ellos podría instalarse en las ZEEP: Los vehículos eléctricos y sus baterías, data centers, impresión digital, salud y turismo transfronterizo, comercio electrónico transfronterizo, logística inteligente, alimentos sofisticados, minerales del futuro (cobre y aluminio), hidrógeno (en especial el verde y el azul) y las energías renovables.
“No existe un único modelo de ZEE: es un concepto flexible y en evolución”, señaló Ibarra, convencido de que el Perú se ha estado perdiendo del uso de esta herramienta de competitividad. “En el mundo existen entre 5 000 y 7 000 ZEE que se han convertido en el instrumento de más rápido crecimiento para la transformación del comercio mundial”.
Un país que da fe de ello es China pues, puede decirse, que le debe lo que es a las zonas económicas especiales. En el foro de la CCL, el embajador de la República Popular de China en el Perú, Song Yang, puso un ejemplo: Shenzhen que en solo 45 años se convirtió desde una pequeña aldea de pescadores a una metrópoli con 25 000 empresas de alta tecnología y un PBI de USD 516 800 millones (más que el Perú, Dinamarca, Chile o Sudáfrica)
Receta “tica”
Carlos Wong, director general de Coyol Free Zone y vicepresidente de la Asociación de Zonas Francas de las Américas, señala que una zona franca no va a ser exitosa a menos que parta del principio de un ecosistema estratégico que trasciende la extensión fiscal.
Un tema a tener en cuenta es que no se trata de extensión. Wong indica que Coyol Free Zone solo tiene 100 hectáreas de extensión en donde se ubican 34 empresas que generan 24 500 empleos directos.
Paula Herrera, coordinadora de Zonas Francas de la agencia estatal PROCOMER de Costa Rica, señala que los requisitos pasan por contar con niveles mínimos de empleo e inversión y otras obligaciones específicas a cada entidad; además, deben tener procedimientos aduaneros que faciliten el control, trazabilidad y transparencia.
La funcionaria costarricense señaló que un aspecto importante es la obtención de certificaciones por parte de las empresas -tanto las productoras como las que administren las ZEEP- que, si bien son voluntarias, garantizan credibilidad y rigor con los estándares internacionales.
Transformación exportadora
Otro punto a destacar es la fuerza descentralizadora de las ZEEP. Diego Vargas, gerente de la Zona Franca de Bogotá, resaltó que tanto Colombia y Perú, comparten una estructura económica abierta, pero con una dependencia de productos minero-energéticos. “Pero también compartimos la ambición de diversificar la canasta exportadora, consolidar los mercados hacia el Asia y elevar el per cápita exportador”, indicó.
En ese sentido, resaltó que las ZEEP proyectan un modelo orientado al desarrollo sostenible, la innovación tecnológica y la competitividad global, pues son carbono neutro, trabajan con energía limpia y basados en los principios de economía circular.
Además, requieren la expansión de centros de datos y conectividad de clase mundial y trabajar con procesos inteligentes.
En suma, las ZEEP no serán como las zonas francas antiguas en las que se pensaba que con una exoneración del pago de impuesto a la renta bastaba para generar productos que compitan en el mundo. Las ZEEP tienen que brindar las condiciones para atraer proyectos empresariales competitivos con los estándares de vanguardia en el mundo y, por tanto, tienen el potencial para transformar a todo el país en su conjunto.
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